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Cómo evitar perder nuevos socios en un gimnasio en sus primeros 30 días

Cómo evitar perder nuevos socios en un gimnasio en sus primeros 30 días

Te estaríamos mintiendo si te dijéramos que el mayor número de bajas de nuevos socios se produce en 30 días, porque no es así. Los grandes datos del sector muestran que alrededor del 10% de las nuevas altas termina abandonando antes de 90 días. Lo que sí podemos afirmar con seguridad es que lo que hagas en los primeros 30 días es determinante para que ese nuevo socio no acabe formando parte de ese 10 %. Porque, aunque muchas bajas se ejecuten más tarde, la decisión de quedarse o irse se toma mucho antes.

En este artículo vamos a desgranar el flujo que desde Resawod consideramos óptimo para asegurar una buena acogida del nuevo socio incluso antes de que cruce la puerta de nuestro gimnasio. 

Día 0-1: Un mal sistema de altas es el primer motivo por el que pierdes nuevos socios. 

Con un mal sistema de altas te pueden pasar dos cosas:

  • Que un nuevo socio intente darse de alta, no pueda y desista, terminando en otro gimnasio.
  • Que quiera ir sí o sí a tu gimnasio, intente darse de alta, no pueda, se frustre y tenga que hacerlo presencialmente.

     

En ambos casos empezamos con mal pie.
En el primero, no podremos hacer nada. Muchas veces ni siquiera sabremos que esa persona existió.
En el segundo, todavía estamos a tiempo de revertir la situación, pero la primera impresión solo ocurre una vez.

Un buen sistema de altas debe cumplir tres premisas básicas:

  • Ser claro
  • Ser rápido
  • Ser operativo

Darse de alta en tu gimnasio tiene que ser un proceso fácil y sin fricciones. Si el proceso es lento o confuso, no solo perderás altas: empezarás mal la relación con el nuevo socio. Pero el alta no es solo rellenar campos, reservar y pagar. Desde el primer minuto, también debe servir para alinear expectativas. Antes incluso de entrenar, el nuevo socio debe tener claro:

  • Qué va a conseguir en tu gimnasio
  • Cómo funciona
  • Qué se espera de él

     

Y, por último, pero no menos importante: el alta no es el final del proceso. Es el inicio del onboarding que el socio necesita recibir. En la pantalla del formulario de alta, el juego no ha hecho más que empezar.

 

Dia 1-5: Automatizar el onboarding para no perder nuevos socios. 

Cuando entra un nuevo socio, el onboarding no debería depender del momento, del volumen de altas ni de quién esté en recepción ese día. Sin un proceso claro, cada persona recibe explicaciones distintas y la experiencia empieza a ser desigual desde el primer contacto.

Por eso, automatizar el onboarding no va de hacer marketing sofisticado ni de enviar mensajes después de cada clase. Va de asegurarse de que lo básico ocurre siempre, incluso cuando solo entra una persona nueva. Hay un momento clave que muchos gimnasios infravaloran: el primer email justo después del alta.

Ese primer mensaje es, en la práctica, el verdadero inicio del onboarding. Es cuando el nuevo socio necesita claridad, no estímulos. Si ese email no existe —o llega tarde—, el socio empieza su relación con el gimnasio con dudas, fricción y dependencia constante del equipo.

Un buen email de bienvenida, enviado automáticamente en el momento del alta, debería resolver como mínimo estas cuestiones:

  • Cuáles son las normas básicas del gimnasio
  • Cómo funciona el sistema de reservas
  • Qué puede reservar y qué no
  • Qué servicios tiene incluidos y para qué sirven
  • Qué se espera de él en sus primeros días

     

Cuando esta información llega de forma clara y ordenada, el nuevo socio puede ser autónomo desde el primer día. Sabe qué hacer, cómo moverse y a quién acudir si tiene dudas. Y eso reduce enormemente la fricción inicial.

Automatizar este primer paso no deshumaniza la experiencia. Al contrario: libera al equipo de repetir siempre lo mismo y les permite centrarse en lo que realmente aporta valor cuando el socio ya está entrenando.

No se trata de automatizar todo el onboarding, sino de no fallar en lo esencial. Porque si el nuevo socio empieza perdido, el problema no se arregla con mensajes bonitos después. Se arrastra desde el primer día.

 

Día 5–15: acompañar el hábito para evitar el abandono de los nuevos socios

En este punto, el nuevo socio ya ha superado la parte más técnica del proceso. Ya sabe cómo funciona el gimnasio, cómo reservar y qué puede hacer. Incluso es probable que ya haya venido a entrenar alguna vez. Y es precisamente aquí donde muchos gimnasios se relajan, cuando en realidad empieza el momento más delicado.

Entre el día 5 y el día 15 no se trata de motivar más ni de hacer grandes discursos. Se trata de ayudar a construir una rutina. El nuevo socio todavía no tiene un hábito sólido y, sin ese hábito, cualquier pequeña fricción se convierte en una excusa para no volver.

En esta fase, el sistema debería permitir tener visibilidad sobre aspectos muy simples pero clave:

  • si es su primera, segunda o tercera clase
  • cuántas veces ha venido realmente
  • si está apareciendo con cierta regularidad o de forma puntual

     

Esa información es la que permite que, independientemente de quién esté entrenando la clase, el nuevo socio se sienta acompañado. No como alguien más, sino como alguien que está empezando y necesita contexto. No hace falta un seguimiento complejo ni mensajes constantes. A veces basta con una frase, una pregunta o un pequeño comentario que haga sentir al socio que el equipo sabe en qué punto está y que su progreso importa.

Cuando ese acompañamiento existe, la probabilidad de que el socio vuelva aumenta de forma natural. Cuando no existe, el abandono suele llegar más adelante, casi siempre sin aviso. Y de nuevo, no por falta de ganas, sino por falta de estructura en estas primeras semanas.

Día 10–25: detectar a tiempo las señales que indican que vas a perder a un nuevo socio,

La mayoría de los gimnasios no pierde a los nuevos socios de un día para otro. Lo que ocurre es que no detectan a tiempo que algo empieza a fallar.

Entre el día 10 y el día 25, el nuevo socio ya debería haber empezado a construir cierta regularidad. Si no es así, el riesgo de abandono aumenta rápidamente, aunque la baja todavía no se haya formalizado.

En este punto, el problema no suele ser la falta de información, sino la falta de visibilidad. Cuando no existe un sistema claro, es muy fácil que estas señales pasen desapercibidas hasta que ya es demasiado tarde.

Algunas de las señales más habituales de abandono temprano son:

  • Asistencia irregular o intermitente
  • Largos periodos sin reservas
  • Cancelaciones repetidas
  • Desaparición progresiva sin comunicación

     

Ninguna de estas señales, por sí sola, implica que el socio vaya a darse de baja. Pero cuando se acumulan, suelen indicar que la relación se está enfriando. Detectarlas a tiempo permite actuar cuando todavía hay margen. A veces basta con una conversación, una revisión de expectativas o un pequeño ajuste en la rutina para reconectar al socio antes de que se desvincule por completo.

El problema es que, sin datos claros y sin un seguimiento mínimo, estas oportunidades se pierden. Y cuando el socio deja de venir durante semanas, recuperarlo es mucho más difícil. Por eso, en esta fase, el objetivo no es controlar al socio, sino entender su comportamiento. Porque cuanto antes se detecta una desviación, más sencillo es corregirla.

Día 31: ¿has perdido nuevos socios? Recapta antes de que sea demasiado tarde

Llegados a este punto, hay una realidad que conviene asumir: no todos los nuevos socios habrán seguido el camino ideal durante sus primeros 30 días. Algunos habrán venido menos de lo esperado, otros habrán desaparecido durante semanas y otros estarán a punto de abandonar sin haberlo comunicado. El error más común en esta fase es mirar hacia adelante y centrarse únicamente en captar nuevos socios. Sin embargo, recaptar a quienes ya han pasado por tu gimnasio suele ser mucho más efectivo que empezar de cero con personas nuevas.

El día 31 no debería marcar el final del proceso, sino el momento de revisión. Es el punto en el que conviene analizar qué socios han llegado con un hábito sólido y cuáles no, y actuar en consecuencia. Recaptar no significa vender de nuevo ni presionar. Significa reconectar. Entender qué ha fallado, revisar expectativas y ofrecer una vía clara para retomar la actividad antes de que la desvinculación sea definitiva.

Para que esto funcione, es clave poder identificar con claridad:

  • quién ha dejado de venir
  • quién ha reducido drásticamente su frecuencia
  • quién no ha llegado a consolidar una rutina mínima

     

Sin esta información, la recaptación se convierte en intuición. Con ella, se convierte en una acción concreta y a tiempo. Muchos gimnasios pierden nuevos socios no porque estos no quieran seguir, sino porque nadie les da una segunda oportunidad cuando todavía están a tiempo de volver.

Bonus: el papel del equipo en evitar la pérdida de nuevos socios

Por muy bien diseñado que esté el sistema, hay algo que nunca debería fallar: la alineación del equipo. Porque la experiencia del nuevo socio no depende solo de procesos, sino de cómo estos se ejecutan en el día a día.

En los primeros 30 días, el equipo no necesita hacer más cosas, sino hacer las mismas cosas de forma coherente. Que todos sepan en qué punto está el nuevo socio, qué necesita y qué tipo de acompañamiento requiere en esa fase inicial.

Cuando el equipo está alineado, ocurren cosas simples pero muy poderosas:

  • El nuevo socio se siente reconocido
  • Las interacciones tienen contexto
  • No depende de “quién esté ese día”

     

Y eso genera confianza.

Es importante que el equipo entienda que este acompañamiento no es un extra ni un favor. Es una parte fundamental del trabajo, porque lo que se construye en esos primeros 30 días condiciona la estabilidad del gimnasio en los meses siguientes. Los meses con menos altas siempre llegan. Y lo que sostiene el negocio entonces no es lo que se capta en ese momento, sino lo que se retiene de lo que ya entró antes.

Cuando el equipo entiende esto, la retención deja de ser una responsabilidad exclusiva del owner y pasa a ser un objetivo compartido. Y ahí es cuando el sistema realmente funciona. Evitar perder nuevos socios no es cuestión de suerte, ni de tener entrenamientos mejores, ni de motivar más. Es una cuestión de diseñoLo que ocurre en los primeros 30 días determina si un nuevo socio construye un hábito o empieza a desconectarse sin que nadie lo note. Y ese proceso empieza incluso antes de la primera clase: en el sistema de altas, en el onboarding, en el acompañamiento inicial y en la capacidad de detectar a tiempo cuándo algo se está torciendo.

Los gimnasios que retienen no hacen cosas extraordinarias. Hacen las cosas correctas, siempre, y con sistema.

Si quieres profundizar más en cómo mejorar la retención de socios en tu gimnasio y llevar estos principios a la práctica, hemos preparado una guía específica donde desgranamos los puntos clave que marcan la diferencia en la retención a medio y largo plazo.

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https://resawod.com/es/guia-retencion-box/

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