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De vender su coche a liderar cinco gimnasios: la historia de Human Blossom CrossFit

De vender su coche a liderar cinco gimnasios: la historia de Human Blossom CrossFit

Hace diez años, Adrien Guillot no tenía un plan perfectamente definido ni una hoja de ruta empresarial clara. No tenía inversores ni grandes recursos. Lo que sí tenía era una convicción profunda: quería dedicarse a algo que le apasionaba.

“Empecé hace diez años sin dinero. Me gusta decirlo porque me recuerda el camino recorrido. Vendí mi coche para tener un pequeño capital. Solo tenía ganas y pasión.”

Así nació Human Blossom CrossFit.

Encontraron un local, lo acondicionaron, negociaron con bancos y avanzaron poco a poco. No hubo una estrategia sofisticada desde el principio, sino mucho trabajo, mentalidad y una voluntad constante de hacer que funcionara. Adrien se asoció con su amigo Sofien Zaier, que compartía esa energía casi irracional de quien cree en algo incluso antes de que tenga forma.

No sabían exactamente hasta dónde llegarían. Solo sabían que querían empezar.

Hoy cuentan con cinco boxes.

 

Cuando la pasión no es suficiente

Con el tiempo llegaron los miembros, el equipo, la comunidad. Y también llegaron las primeras lecciones importantes.

Uno de los mayores aprendizajes tuvo que ver con la gestión humana. Adrien lo reconoce con honestidad: “Creo que mi mayor error como owner fue ser demasiado joven y demasiado apasionado. Las relaciones eran demasiado amistosas, no estaban suficientemente estructuradas.”

Durante los primeros años, la cercanía era total. Pero con el crecimiento entendió que liderar implica algo más que compartir entusiasmo. Implica marcar límites, establecer estructura y aceptar que no todo el mundo se quedará.

“Creo que lo más difícil en la vida de un owner es la gestión humana.”

No fue la programación ni el marketing lo que más le hizo madurar. Fue aprender a sostener decisiones difíciles sin perder la esencia.

 

El punto de inflexión: crecer en medio de la incertidumbre

Cuando el proyecto ya estaba en expansión, llegó el momento que lo puso todo en perspectiva.

Habían abierto nuevas estructuras, asumido riesgos importantes y apostado fuerte por el crecimiento. Y entonces apareció el Covid.

“En pleno Covid habíamos comprado el edificio de una de nuestras estructuras. Abrimos una segunda en febrero y en marzo llegó el confinamiento. En septiembre retomamos una tercera estructura en Bélgica.”

Fueron años complicados, marcados por la incertidumbre y el miedo a que todo lo que habían construido pudiera desaparecer.

Pero lejos de paralizarse, el equipo reaccionó. Clases al aire libre, clases online, nuevos proyectos, más creatividad. Se adaptaron.

“Fue un momento tan difícil que nos unió aún más como equipo. Trabajaron muy duro. Nunca se lo agradeceré lo suficiente.”

Después de atravesar esa etapa, algo cambió. Ya no se trataba solo de sobrevivir, sino de entender que habían demostrado ser capaces de hacerlo.

“Después de eso supe que estábamos preparados para soportar cualquier tormenta.”

Ese fue el verdadero punto de madurez.

 

Crecer sin perder el alma

Hoy Human Blossom cuenta con cinco estructuras y acompañan la creación de una sexta. Pero si algo tiene claro Adrien es que el crecimiento no debe vaciar la identidad.

“No os quedéis en misiones y visiones pomposas como si fuerais Netflix. Guardad vuestra alma.”

Para él, el gimnasio es salud, familia y rendimiento. Es cercanía sin perder profesionalidad. Es lograr que cada persona que entra por la puerta viva la mejor hora de su día.

“Queremos que cada persona que entre pase la mejor hora de su jornada.”

Esa es, para ellos, la medida real del éxito.

 

Elegir bien a quién te acompaña

Con varias estructuras y un equipo amplio, también entendieron que necesitaban estabilidad en su gestión. Habían vivido problemas con su sistema anterior: reservas poco fluidas, dinero bloqueado, incertidumbre operativa.

Cambiar de software daba respeto. Pero crecer exige tomar decisiones.

“Necesitábamos un partner de calidad, evolutivo y que realmente escuchara.”

Porque cuando el proyecto se consolida, la pasión sigue siendo el motor, pero la solidez es lo que permite sostenerlo en el tiempo.

 

El consejo que le habría gustado recibir

Si hoy alguien le pregunta qué debería hacer antes de abrir su propio gimnasio, Adrien no habla de métricas ni de planes complejos.

“Si eres apasionado, lánzate.”

Habla de equivocarse, de iterar, de no repetir el mismo error dos veces. De apoyarse en personas que ya han recorrido el camino y de no perder tiempo intentando hacerlo todo solo.

“Aprende de tus errores, pero también de los errores de los demás. Escribe tu historia a tu manera.”

Diez años después de vender su coche para empezar, Adrien no solo ha construido cinco gimnasios. Ha construido resiliencia, criterio y una forma de crecer consciente.

Y quizá eso sea lo que más inspira: no solo haber crecido, sino haberlo hecho sin perder el alma.